WORK, WORK, WORK.

Durante mi embarazo no pensé en el tormentoso momento de dejar a mi bebé en una guardería para regresar a trabajar. Ni siquiera lo consideramos ya que, entre otras razones, creemos en la importancia de la crianza con apego, de la que seguramente platicaré en otro post.

Faltando semanas para que Pía naciera, mi esposo y yo hablamos de nuestras opciones y pensamos que podría trabajar haciendo home office.  Estaba casi decidido.

Temblando de nervios, platiqué con mi socio, quien me ha apoyado siempre y esta vez no fue la excepción: pude dedicarme totalmente a Pía durante casi tres meses (tal vez un poquito más) y después comenzar a trabajar desde la casa e ir a la oficina algunas horas.

Aunque sé que no todas las mamás tienen la oportunidad que yo he tenido, comenzar o regresar a trabajar después de la llegada del bebé -ya sea por aspectos económicos, satisfacción profesional o ambos casos- trae consigo muchos cambios (uno más a la lista), así que quiero compartirles algunos tips que me han ayudado a combinar la maternidad y el trabajo.

1.S.O.S.

Sí, claro que se puede ser Súper Mamá y criar a nuestros bebés y trabajar al mismo tiempo e incluso encontrar tiempo extra pero es indispensable pedir ayuda y, por supuesto, agradecer a quienes nos apoyan. No sé qué hubiera hecho sin la ayuda de mi esposo o sin mi mamá…

2. Culpable o no.

Es común sentir culpa por “abandonar” a nuestro bebito, encontrarse en conflicto por hacer algo que creíamos que debimos hacer diferente y hasta cuestionar la decisión de regresar a trabajar pero es esencial manejar ese sentimiento. Además de ser perjudicial para nosotras, puede afectar a nuestros hijos y, por supuesto, la relación en pareja. ¡Fuera culpa!

3. Ni de aquí ni de allá.

Me he cachado en la oficina viendo fotos de Pía en el iPad y, aunque creo que se vale tomarse un mini break para hacerlo o para preguntar a la nanita por tu bebé e incluso para suspirar por lo mucho que lo extrañas, también pienso que si tomaste la decisión de trabajar, tienes que dedicarte a un asunto a la vez.

De ser posible, no lleves trabajo a casa ni asumas el papel de mamá en la oficina. Incluso si trabajas haciendo home office, intenta establecerte horarios dedicados especialmente a tu trabajo y otros únicamente para tu bebé. Separa cada uno de tus roles y llévalos a cabo de forma independiente.

4. Time is of the essence.

Una vez que aprendas a pedir ayuda, a lidiar con los sentimientos y desempeñar cada papel de manera independiente, comienza a organizarte y a planear rutinas con tu bebé, eso te ayudará aprovechar al máximo el tiempo con tu hijo, tu pareja y contigo misma.

5. Payback.

Ser una mamá que trabaja te permitirá obtener recompensas (y no solo económicas), aprenderás a disfrutar cada momento con tu bebé y, con el tiempo, podrás explicarles la importancia de tu trabajo y ser un ejemplo para ellos.  El trabajo puede traer muchas satisfacciones sin descuidar a tu bebé.  Todo está en la organización.

Espero que te haya servido este post y que compartas conmigo tus experiencias.

Cariños,

Mamá Mel.

 

 

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