El post parto.

Querida mamá primeriza:

Tienes en tus manos el pedacito de amor más grande e incondicional que se robará tu corazón para hacerlo suyo pero también se llevará horas de tu sueño, parte de tu cuerpo, de tu tiempo, de tus sentimientos. Se llevará gran parte de ti.

Lo que no pensamos del post parto es que también trae consigo agotamiento físico y emocional, desajustes hormonales, cambios en tu cuerpo y, generalmente, en la relación de pareja y con los demás.

Encontrarás diez minutos -tal vez hasta el final del día- para bañarte y, probablemente, no  te reconocerás: la panza sigue ahí pero el bebé ya no está; la lactancia, las cicatrices del parto (sin importar si fue natural o cesárea) y las pocas horas de sueño, te recuerdan que la espera del embarazo terminó y que empieza una nueva etapa pero esta vez será para siempre.

Los pies hinchados y la enorme nariz, la faja, las almohadillas y bras de lactancia, dejan atrás el pregnancy glow.  Verás a tu esposo más guapo que nunca pero te dolerán sus ausencias; querrás descansar, salir a caminar o retomar el ejercicio pero el agotamiento te limitará.

Llorarás cuando te sientas abrumada por el trabajo, la casa o tu pareja; llorarás de sueño y también cuando veas sufrir a tu bebé sin importar que sólo sea un cólico; llorarás cuando te sientas sola o simplemente cuando las cosas no salen como las planeaste.  Sí, serán muchas lágrimas.

Teepee tip: no seas dura contigo misma, somos precisamente nosotras quienes nos exigimos demasiado.

No importa si los kilos que ganaste siguen encima de ti, ya desaparecerán (o tal vez no pero no pasa nada), qué mas da si tienes ojeras, nada que un corrector no esconda y si pasas todo el día en pants tampoco es el fin del mundo. Si pospones un café con tus amigas no te sientas mal, ya encontrarás el momento para reunirte con quienes sigan ahí.

Disfruta cada momento del post parto y de la luna de miel con tu bebé. Acarícialo, bésalo, dale un masajito, disfruta de ese olor tan especial y no te olvides que ese bebé que tienes en tus manos siente como suyas tus emociones. Cuida los sentimientos que le transmites.

La “cuarentena” es dura, es agotadora, es un mix de emociones y reacciones pero pasa tan rápido que con el tiempo te verás en el espejo y sabrás que dejaste una parte de ti para convertirte en mamá y que te motivará a ser una mejor versión de ti misma.

Cariños,

Mamá Mel.

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